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El Fantasma Que Crecía y Crecía

Uno de los principales problemas con los que se enfrenta el investigador psíquico objetivo es el de la total credibilidad humana. A la
gente le gusta una buena historia de fantasmas y tiende a embellecer cualquier narración; de forma que después de contarla unas
cuantas veces, los hechos absolutos son sólo un conglomerado de invención.
En el verano de 1970, Frank Smyth, que por entonces era redactor asociado de la revista Man, Myth and Magic, se dedicó a estudiar la
forma que tomaba tal credibilidad. Se inventó, pues, un fantasma, al que añadió una localización, un pasado y unos «testigos», y
publicó la historia en la revista.
La invención fue realizada al azar. Una mañana de domingo, Smyth había ido a los muelles de Londres a encontrarse con John Philby,
cuya empresa de edificación estaba renovando un solar en el muelle Ratcliffe, y Smyth decidió que el muelle desierto era lo
suficientemente misterioso como para ofrecer una localización a su fantasma. Junto al muelle Ratcliffe se hallaba la semiderruida
iglesia de St. Anne; esto, sumado a que era domingo por la mañana, influyó a Smyth para hacer que su fantasma fuera el de un pastor
protestante. Junto al muelle está Ratcliffe Highway, vía pública que en otra época -hacia finales del siglo XIX- estuvo llena de
burdeles, bodegas y casas de huéspedes baratas. La proximidad de esta vieja carretera le sugirió a Smyth que su vicario había sido el
propietario de una pensión de marineros, a los que había asaltado cuando volvían a casa cargados con la paga, los había matado y había
lanzado sus cuerpos al Támesis. De esta forma quedó bastante redondeado el pasado del fantasma.
Philby, antiguo corresponsal de guerra, y Smyth decidieron que los nombres de los testigos presenciales del fantasma serían sus propios
nombres y el de uno de los empleados de Philby; el fantasma sería la figura de un hombre viejo de pelo blanco con un bastón. También
acordaron que si alguien, ya investigador o amateur, les hacía preguntas sobre el «fenómeno», confesarían inmediatamente que era
inventado.
Después Smyth escribió la historia como un hecho «verídico» en un artículo para la revista Man, Myth and Magic. No hubo nadie que
solicitara las credenciales del «Vicario fantasma del muelle Ratcliffe»; pero en los meses siguientes, aparecieron ocho libros que se
proponían contar la historia del verdadero fantasma; ¡y cada uno de ellos presentaba al vicario fantasma! Sólo uno de ellos, escrito por
un colaborador del Sunday Times de Londres, trataba el asunto con cierto escepticismo. Los otros no sólo volvían a narrar la historia sin
comentarios críticos, sino que además uno de ellos embellecía la historia hasta límites insospechados.
En 1973 Smyth escribió un artículo para el Sunday Times, en el que contaba la historia. Posteriormente realizó una película para la BBC2
titulada A Leap in the Dark (Un paso en la oscuridad), en la que volvía a contar la invención, y donde también aparecían una serie de
personas que declaraban haber visto en realidad al fantasma del vicario. Un hombre decía que había visto a un viejo vestido como un
pastor protestante del siglo XVIII caminando por la carretera a unos 300 m del muelle Ratcliffe. El escritor Jilly Cooper contaba que al
entrevistar a un policía a punto de retirarse de la fuerza metropolitana del River Branch, le había dicho que, cuando era joven, no tenía
ningún deseo de entrar en el muelle Ratcliffe por temor al cura fantasma. Y un barquero del Támesis aseguraba haber visto la figura del
vicario entre las sombras del muelle Ratcliffe unos meses antes de que apareciera la historia en la revista. Después del programa de
televisión, la BBC recibió muchas cartas que relataban apariciones posteriores.
No hay ninguna base real para la historia del fantasma del muelle de Ratcliffe. Ninguno de los informes de Wapping -ni de ninguna otra
zona de los Docklands de Londres presenta ningún relato sobre el cura fantasma. El hecho es que gente a priori racional aún proclama
haber visto ese fantasma, a pesar de haber sido rebatido con una amplia difusión. Un investigador psíquico ha sugerido que el fantasma
de Smyth ha podido existir y que se lo hizo saber de alguna manera, aunque él creyera que sólo era producto de su imaginación.

En esta fotografía, en la esquina inferior izquierda, podemos apreciar la figura espectral de un perrro.

En esta fotografía, en la esquina inferior izquierda, podemos apreciar la figura espectral de un perrro.

 

Los casos de apariciones en crisis son más frecuentes en épocas de guerra. Al parecer la conmoción de la muerte provoca una especie de comunicación telepática entre una persona que se haya en peligro y sus seres queridos. Sin embargo, éstos raramente reciben una visión de un soldado agonizante.

Los casos de apariciones en crisis son más frecuentes en épocas de guerra. Al parecer la conmoción
de la muerte provoca una especie de comunicación telepática entre una persona que se haya en peligro
y sus seres queridos. Sin embargo, éstos raramente reciben una visión de un soldado agonizante.

 

 

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