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En esta relación el agua tiene como nieto al fuego, el fuego tiene de nieto al metal, el metal tiene de nieto a la madera, la madera tiene de nieto a la tierra y la tierra tiene de nieto al agua. Esto significa, a la inversa, que el agua tiene de abuelo a la tierra, la tierra tiene de abuelo a la madera, la madera tiene de abuelo al metal, el metal tiene de abuelo al fuego y el fuego tiene de abuelo al agua.

Elemento
Elemento
que le genera
MADRE
(le potencia)
Elemento
al que genera
Hijo
(le debilita)
Elemento
que le controla
ABUELO
(le destruye)
Elemento
al que controla
NIETO
MADERA
AGUA
FUEGO
METAL
TIERRA
FUEGO
MADERA
TIERRA
AGUA
METAL
TIERRA
FUEGO
METAL
MADERA
AGUA
METAL
TIERRA
AGUA
FUEGO
MADERA
AGUA
METAL
MADERA
TIERRA
FUEGO

Los nombres que hacen referencia a los ciclos no deben ser entendidos en su significado literal, ya que un ciclo destructivo no indica cualquier especie de destrucción, se trata más bien de un sentido figurado con en el que se expresa que el ciclo provoca la limitación de crecimiento, el debilitamiento de su progresión ascendente. Si este ciclo llamado destructivo o de control no se produjera, el crecimiento de los elementos sería infinito y no albergaría cambios. Por esta razón, no debe entenderse que el elemento que controla o destruye a otro sea exactamente un enemigo, sino más bien como un límite a una expansión excesiva, a un crecimiento descontrolado o desproporcionado. Igual que no puede entenderse una polaridad negativa o una cualidad yin como una categoría mala, con connotaciones negativas, pues todos estos términos son descriptivos y no valorativos, como por ejemplo ocurre al distinguir los cables de la electricidad, o al diferenciar los protones y los neutrones, que al llamar a uno de ellos polo o carga positiva y a otro polo o carga negativa, en ningún caso se está adjetivando como un polo o carga buena o mala.
Si se contempla, por ejemplo, el ciclo natural de un año, pueden observarse cinco fases distintas que interactúan entre sí y en relación con la globalidad del año. En primer lugar, se puede situar el elemento agua, que representa la quietud, como el invierno, que sucede inmediatamente antes de la energía ascendente y en expansión que da lugar a la primavera, que está representada por el elemento madera.
La energía de la atmósfera terrestre alcanza el clímax de su tendencia ascendente en la fase de verano, que se corresponde con el elemento fuego; esta tendencia expansiva y ascendente del verano llega a su plenitud y comienza a invertirse, dando lugar a la cualidad de finales de verano, con una energía de estabilización y contracción o descenso, que es representada por el elemento tierra. Esta es la fase de la tierra. Esta tendencia al descenso, a la condensación y a la contracción es la que da lugar al otoño, que se corresponde con el elemento metal, que termina en su descenso y contracción de la energía desembocando en el clímax de su tendencia descendente en el invierno, o elemento agua, desde donde se reiniciará el ciclo ascendente.
Mientras se mantiene el orden natural, existe armonía, prosperidad y felicidad, cuando se rompe o se produce un desequilibrio entre fuerzas que entran en conflicto se producen las catástrofes y las desgracias. Para lograr el equilibrio y la armonía en los entornos es preciso considerar que todo está en continuo movimiento, por ello las armonizaciones, que se llevan a cabo con el feng-shui, deben ser dinámicas y se transforman según el constante fluir del tiempo y de la vida, así como las cambiantes necesidades, aspiraciones y objetivos de los residentes. La comprensión de los ciclos de los cinco elementos es indispensable para propiciar y mantener un movimiento armónico e intenso de la energía y sus influencias en un constante fluir, tal y como se mueven las fuerzas que dan lugar a todos los fenómenos.

agua

 

EL EQUILIBRIO BENEFICO DE LOS CINCO ELEMENTOS

Los cinco elementos están presentes en las distintas escuelas de feng-shui para analizar y propiciar la situación más armónica de un entorno y de la relación de éste con cada residente. El equilibrio de los cinco elementos en un entorno es un proceso dinámico, pues fluctúa con los cambios que se producen en las estaciones y en las aspiraciones de los residentes. El feng-shui recomienda mantener un movimiento armónico y equilibrado de los cinco elementos en las distintas estancias de una casa, teniendo en cuenta la actividad a que se destina un lugar y las influencias energéticas a que está sometida. Además, considerando el mapa astrológico de los residentes se afinan los espacios más benéficos para cada persona. Conociendo el número ki de una persona, se pueden habilitar los espacios más personales de la casa, de modo que refuercen la energía del elemento de nacimiento de la persona, para que le resulten más benéficos y favorables para su equilibrio y desarrollo personal. Conocer el elemento de nacimiento y los ciclos de los cinco elementos, permitirá evitar la presencia de la predominancia de los elementos, en los espacios personales, con los que la energía o elemento de nacimiento entra en conflicto. En este sentido, también es posible armonizar un espacio para propiciar la curación de una dolencia, si se conoce el desequilibrio en que se encuentran los cinco elementos en el organismo, este diagnóstico se puede recibir de un especialista en acupuntura, en masaje shiatsu, en chi kung y en otras artes marciales.
Los cinco elementos y sus ciclos generativos y de control son usados en fengshui para elegir colores, materiales, formas y curas para armonizar los entornos en su dimensión espacio-temporal y su interrelación con la actividad y los residentes.
La dimensión del espacio se establece en relación con la clasificación de los puntos cardinales, con los cinco elementos y el tiempo, fundamentalmente, en cuanto a las estaciones del año y sus correspondencias con los cinco elementos. Estas categorías se recogen con un mayor desarrollo en el mapa bagua.
A la hora de elegir los muebles y la decoración de una habitación es muy importante que los cinco elementos se encuentren en armonía, porque mientras se mantiene el orden natural en el ambiente se establecen las bases para el bienestar, la prosperidad y la felicidad de los residentes, y se facilita el desarrollo armónico de las actividades para las que están diseñados los entornos. Para mantener la armonía entre los cinco elementos, es preciso tener en cuenta las relaciones generativas y de control que mantienen los cinco elementos entre sí, la alternancia de poder y cooperación entre los elementos del diagrama, en el mobiliario y la decoración.
El mantenimiento de ambientes propios, siguiendo los ciclos de los cinco elementos.
Siguiendo los ciclos ya mencionados, si se precisa potenciar la energía de un elemento, si está ausente o es insuficiente, se puede o bien introducir el elemento que falta o su madre.
Si se potencia el propio elemento dará lugar a que el elemento hijo del elemento que se introduce se vea reforzado; y, en cambio, su elemento madre sea ligeramente disminuido. Al quedar reforzado el hijo, éste aumentará su control sobre su elemento nieto, que es el oponente de su elemento madre, de lo que se derivará una pérdida de poder del elemento controlador del elemento que se pretende potenciar.
El elemento quedará reforzado debido al incremento de su presencia y debido a la disminución del control de su elemento oponente o abuelo, que se deriva fundamentalmente del proceso que se genera con la potenciación de su elemento hijo, en menor medida también influye en el proceso de disminución del poder de control del elemento antagonista, dado que el debilitamiento que se produce en el elemento madre del elemento que se introduce, incide en el debilitamiento de su elemento generador, que no es otro que el oponente o controlador del elemento en cuestión.
 

ciclo de los elementos

 

 

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